Bilbao: Ciudad donde palpita la esencia del País Vasco

Vivido un siglo XVIII de florecimiento comercial y social, en el cual se produjo una expansión territorial, en los comienzos del siglo XIX la destacada sociedad bilbaína vivió un clima inestable, como consecuencia de los intentos invasivos de Francia. También las Guerras Carlistas tuvieron como objetivo principal a la avanzada Bilbao. A pesar de ello la ciudad y su gente, con una fuerza inagotable, se recuperaron y progresaron. Cambiaron la actividad comercial por la industrial, que fue brillante hasta el nuevo cambio de centuria. Mudos testigos de estas décadas de historia, varios edificios y calles construidos en siglos anteriores presenciaban cómo se dibujaba una renovada perspectiva arquitectónica y económica en la ciudad. Hoy, aquel antiguo Bilbao se fusiona con el vanguardista, constituyendo un irresistible paraíso de arte, cultura, tradiciones y belleza.

El Casco Viejo de Bilbao, pletórico de tesoros

Foto1

(Foto: Enrique Dans)

Las “Siete Calles”, donde vivía el Bilbao medieval, constituyen el Casco Viejo. Son, mayormente, peatonales, y en ellas vibra la genuina Bilbao, donde aún pervive la camaradería del chiquiteo, saboreando vinos, en los txikitos, de bar en bar. Con un fondo de bilbainadas y leyendas, se contemplan magníficos exponentes de la historia ciudadana.

Foto2

(Foto: Ian Turk)

La Catedral de Santiago, uno de sus distintivos, es un soberbio templo gótico construido entre los siglos XIV y XV. La remozada fachada principal es de estilo neogótico, definido por Severino Achucarro en el siglo XIX. Cerca de allí se disfruta de la atmósfera de la Plaza Nueva, construida entre 1829 y 1849 y bautizada como Plaza de Fernando VII. Ha sido el centro de infinidad de fiestas desde su inauguración. Actualmente congrega multitudes, flanqueada como está por bares y restaurantes famosos por la calidad de sus pintxos.

El Ensanche, símbolo de la nueva época de la ciudad

Foto3

(Foto: Mikel Agirregabiria)

Las verdes vegas de Abando, que reverberaban cruzando la ría desde el Casco Antiguo, recibieron, a fines del siglo XVIII, el Ensanche de la ciudad. Las nuevas calles atrajeron, rápidamente, a la burguesía, que asentó sus residencias y negocios, imprimiéndole el aire cosmopolita y elegante que ha perdurado hasta nuestros días. La Gran Vía Don Diego López Haro es la avenida principal, y transcurre por la mitad del Ensanche, desde la Plaza Circular hacia el Parque Doña Casilda de Iturrizar.

Foto4

(Foto: hansbrinker)

Aledaño a este bello espacio verde se eleva, sobre la ría del Nervión, el Palacio de Congresos y de la Música Euskalduna Jauregia, ícono de la Bilbao del siglo XXI. Emerge de un dique en el cual funcionaba el astillero Euskalduna, y es obra de los arquitectos Federico Soriano y Dolores Palacios, que le han dado el aspecto de un buque en construcción permanente. Fue inaugurado con orgullo el 19 de febrero de 1999 y, en 2001, obtuvo el Premio Enric Miralles en la VI Bienal de la Arquitectura Española. El impactante edificio es sede de obras teatrales, conciertos y eventos de negocios. El tramo medio de la Gran Vía se encuentra engalanado por la Plaza Don Federico Moyúa y, avanzando hasta el número 25, el visitante se sorprende ante la vista del Palacio de la Diputación Foral de Vizcaya, un majestuoso edificio ecléctico de rica ornamentación, tanto exterior como interior. La extraordinaria obra, fruto de la creatividad de Luis Alarden, fue inaugurada en el año 1900.

Foto5

(Foto: Jacqueline Poggi)

El Metro de Bilbao, un paseo imperdible

Atractivo y lujoso, el Metro de Bilbao fue la cuarta red construida en España, luego de las de Madrid, Barcelona y Valencia. Obra del arquitecto Sir Norman Foster, ofrece una imagen futurista lograda en base a acero, hormigón y cristal. El tramo de red inicial fue inaugurado en noviembre de 1995 y, en la actualidad, funcionan dos líneas que discurren por ambas márgenes de la ría. Aunque Bilbao es una ciudad ideal para ser explorada a pie, desplazarse en el metro ofrece una experiencia diferente, por lo cual es realmente recomendable disfrutar de un viaje hasta Basauri, Plentzia o Kaziebes.

Foto6

(Foto: Javi)

Una excursión a las alturas

En la Plaza del Funicular, cercana al Campo de Volantín, se aborda el transporte para ascender al Mirador de Artxanda. Desde allí, la vista panorámica de toda la ciudad de Bilbao, además del Valle Txorrieri y el Aeropuerto, resulta fantástica. Dos esculturas engalanan el lugar: El Engranaje, pieza del antiguo funicular, y La Huella Dactilar, obra realizada por el escultor Juan José Novella en homenaje a las víctimas de la Guerra Civil Española.

Foto7

(Foto: Iker Merodio)

Sumergirse en la auténtica Bilbao exige instalarse, como mínimo, una semana en la ciudad. La buena noticia es que, distribuidos por toda el área urbana, funcionan múltiples hoteles y diversos establecimientos. Reciben a sus huéspedes en medio de un clima de genuina amabilidad bilbaína. Prestan los clásicos servicios de calidad superior, característicos de la ciudad, aportando confort y seguridad a unos espléndidos días de vacaciones en Bilbao.

(Fuente Imágenes: Flickr.com)

Escrito por: Fernando Leal Santana

Comments

comments

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *